jueves, 16 de julio de 2015

Debatiendo sobre transgénicos con Ecologistas en Acción

Me salgo del tema del blog, que es educación y matemáticas, para contar un debate sobre un asunto que me interesa e intriga: ¿Por qué las asociaciones ecologistas están en contra del uso de los transgénicos?  Me llama especialmente la atención porque creo que sin ciencia poca ecología podemos hacer y porque parece que los grupos ecologistas hacen caso a las evidencias científicas en algunos casos, como con respecto al cambio climático, pero no en otros, como es el tema de los transgénicos.  Además, es un problema muy complejo donde se mezclan aspectos no solo científicos, sino económicos, sociales, legales e incluso morales.  A mí me da la sensación de que a los transgénicos se les echa la culpa de problemas que afectan a la agricultura en general, pero no soy un experto en la materia.

Con el ánimo de comprender este rechazo tan frontal, me animé a preguntar directamente a Ecologistas en Acción:
A lo cual me contestó por email Abel Esteban Cabellos del área de agroecología de Ecologistas en Acción:

“¿Como cuáles?
Más allá de la propaganda de la industria (resistentes al cambio climático, más nutritivos, etc) los transgénicos que se cultivan en el planeta son transgénicos insecticidas, cultivados para ofrecer materias primas baratas a industrias como la ganadería industrial, agrocombustibles, textil, etc. Y de paso, extrayendo renta a l@s agricultores, y trasladándola a las empresas que venden los insumos.

Estaría bien prestar atención a todos los inconvenientes de los cultivos transgénicos, más allá de los cantos de sirena sobre potencialidades que están muy lejos de la realidad, y de los intereses de quienes los promueven.

Si queremos una agricultura más sostenible y que pueda alimentarnos a tod@s, para eso tenemos la agricultura ecológica y las prácticas agroecológicas, como vienen reconociendo los relatores especiales de la ONU por el Derecho a la Alimentación.

Te recomiendo la lectura de los materiales:
- http://www.ecologistasenaccion.org/IMG/pdf/debate-transgenico.pdf
- http://www.ecologistasenaccion.org/article30044.html

Gracias por tu interés,

Atentamente

Abel Esteban Cabellos
Coordinación del Área de Agroecología, soberanía Alimentaria y Mundo Rural
Ecologistas en Acción”



 A lo cual respondí con el siguiente correo electrónico:

“Yo no soy ningún experto en la materia, pero me parece que la agricultura no es una actividad ‘ecológica’ por definición.  Así que cuanto menos terreno se dedique a ella, mejor.  Y en este sentido yo veo muchas ventajas, por ejemplo: transgénicos no desarrollados por multinacionales.

Sinceramente, he repasado los materiales que me ha mandado y sigo sin ver claro los problemas que hay con los transgénicos.  ¿No hay ninguna asociación ecologista que defienda un aprovechamiento sensato de los transgénicos?”


Abel pasó el testigo a Gabriela Vázquez, también del área de agroecología de Ecologistas en Acción, de la cual recibí el siguiente correo:

“Hola Juan José,

Me llamo Gabriela Vázquez, soy miembro del área de Agroecología de Ecologistas en Acción. Abel me ha traspasado un debate que estábais teniendo sobre cultivos transgénicos, que me parece se había quedado en un punto bastante interesante. Si te parece, podemos seguirlo nosotros.

Durante bastante tiempo he sido una enamorada de la ingeniería genética. Aunque sigue apasionándome la biología molecular, mi opinión respecto a sus aplicaciones fuera del laboratorio ha cambiado bastante.

Uno de los aspectos que me llevaron hasta aquí fue dejar de ver la ingeniería genética desde una perspectiva no tan centrada en el laboratorio, sino más global. Si aparentemente vamos a vivir en un mundo en el que dispongamos de menos recursos y energía, en el que ya no podemos predecir el clima y en el que cualquiera sabe cómo va a ser la situación política, necesitamos soluciones potentes pero sencillas, que no dependan de despliegues faraónicos de recursos y que no supongan la exclusión vital de millones de personas. Creo que un modelo con la ingeniería genética como pata no puede existir, por varias razones (que si quieres te desarrollo, pero puede ser largo).

El dilema de la superficie que planteas me parece importante, y visto como lo expones tiene todo el sentido del mundo, pero creo que no tiene en cuenta la situación al completo: un cultivo industrial no sólo consume la superficie en la que está plantado, sino que está "externalizando" el uso de muchos otros territorios, generalmente en lugares muy alejados: un suelo en otro lugar del que se están extrayendo los nutrientes que es necesario aportarle cada año, el subsuelo en el que se extraen los combustibles fósiles (fundamentalmente petróleo y gas natural) que resultan esenciales para su producción y distribución, las distintas superficies a las que se están enviando sus residuos... todas estas superficies no entran en una contabilidad "a priori", pero resultaría impensable concebir un cultivo de este tipo en otro tipo de circunstancias. Si, pongamos, tuviésemos una hectárea de terreno para cada uno, sería absolutamente imposible cultivar en un modelo industrial sin recurrir a la hectárea de los demás. Esto también ocurre, aunque en mucha menor medida, en el cultivo ecológico certificado tal y como lo conocemos ahora. Después de reflexionar bastante este tema, la agroecología es el sistema que más se acerca a "reconocer" la superficie que utiliza, y en su conjunto es con diferencia la que menos superficie requiere.

De hecho, en términos de productividad bruta, el sistema que más kg de comida puede producir por metro cuadrado (o calorías obtenidas respecto a calorías invertidas) es la agricultura campesina. La agricultura industrial es la reina en cuanto a producir más kg de producto por trabajador, pero es ruinosa en cuanto a retorno energético (calorías obtenidas respecto a calorías invertidas) y poco eficiente en cuanto a superficie (calorías por metro cuadrado, incluso sin contar externalidades). Esto puede resultar contraintuitivo en un principio, y ahora mismo no puedo ponerme a buscar los estudios de la FAO que lo respaldan, así que estás en tu derecho de tomarlo con reservas.

Por otra parte, hace tiempo que la producción bruta está lejos de ser el principal obstáculo a la escasez de alimentos. Diversos organismos internacionales coinciden en que producimos lo necesario para varios miles de millones de personas más, y que las raíces de la pobreza no se encuentran en cuánto producimos, sino en cómo lo repartimos.

Además, y volviendo al tema de los transgénicos, no sólo los transgénicos obtenidos hasta la fecha no producen significativamente más que sus equivalentes no transgénicos (p.ej, el MON810 que se cultiva en Aragón lleva 5 años sin producir más que su equivalente) a pesar de los tremendos problemas que están causando. Es que en general, en el futuro, es poco probable que la ingeniería genética pueda proporcionar el tipo de rasgos que se necesitan para mejorar características como la producción o la adaptación al clima: estos rasgos suelen depender de multitud de genes que se coordinan entre sí, de formas que aún no se comprenden en buena parte. La transgénesis, de momento, puede introducir uno o unos pocos genes (el máximo hasta ahora está en 6) sin ningún control sobre cómo interactúan entre sí. El control sobre en qué parte del genoma se inserta el gen aún no está a punto del todo, imagínate introducir 20, 30, 40 o más genes, cada uno en su sitio preciso, y controlar sus relaciones.

Aunque estoy totalmente a favor de que se siga invirtiendo en investigación básica para comprender estos mecanismos, también es necesario entender que los fondos que se dedican a una cosa no se dedican a otra, y que hoy en día los recursos para investigación son escasos. En mi opinión, no tiene sentido invertir en avanzar en transgénesis fondos que se pueden invertir en técnicas más avanzadas, que ya están dando resultados, más baratas (50 veces más en el caso de la selección asistida por marcadores) y que no implican ningún tipo de riesgos. Estas técnicas ya han obtenido variedades tolerantes a la sequía, a la inundación, a muchísimos tipos de insectos y virus, más productivas, ricas en distintos nutrientes, etc. La diferencia es que son más difícilmente patentables.

Esto nos trae al siguiente punto interesante que planteas: las multinacionales. Hasta ahora, el modelo transgénico ha estado indisolublemente ligado a las multinacionales, especialmente Monsanto (pero no sólo: también Syngenta, BASF, Bayer, Pioneer-DuPont, etc). No sólo en cuanto a que han desarrollado las variedades que se comercializan hoy en día y a que son las que indudablemente más se han beneficiado (y se benefician) de su utilización, sino a que una parte muy muy importante de la información sobre este tema ha sido generada por ellas, y un alto porcentaje permanece en su poder (y a salvo de los demás). En el caso, por ejemplo, del análisis de riesgos previo a las autorizaciones, son estas propias empresas las que realizan los experimentos y entregan los datos a las autoridades pertinentes (FDA en EEUU, EFSA en la UE) para que ellas lo revisen, y en ningún caso los repitan. Estas autoridades han tenido conflictos de intereses tan fuertes que, por ejemplo, la Comisión Europea llegó a negar la financiación a la EFSA hasta que no los resolviera (típicos casos de puertas giratorias). Los datos de estos estudios no pueden ser analizados por científicos independientes, ya que están protegidos por el secreto industrial en muchos casos (en ocasiones han salido a la luz y la industria ha reaccionado muy agresivamente, como fue el caso del maíz NK603 en la UE). En el caso del material genético, un científico no puede utilizar semillas patentadas para realizar sus estudios sin pedir permiso a la compañía y permitir que esta tenga la última palabra sobre la publicación de los datos que obtenga.

Son este tipo de cosas las que me hacen pensar que, si mandásemos a tomar viento a las multinacionales y apostásemos por modelos públicos de desarrollo de transgénicos, como sugieren algunos, habría un montón de preguntas que reformularse antes de ponerse a producir. Por la sencilla razón de que, hasta ahora, hemos obtenido nuestra información a este respecto de unas empresas de las que, sencillamente, no podemos fiarnos. No creo que haga falta que te hable del historial de Monsanto ocultando los efectos nocivos de sus productos, que no es tranquilizador.

Toda esta inversión, que debería entonces acometer el sector público, serviría para... qué? Aún no se sabe muy bien qué ventajas ofrecen los transgénicos, más allá de promesas que al final nunca se han cumplido. Al menos no han sido cumplidas por la ingeniería genética, mientras que una tras otra seguimos obteniéndolas mediante mejora convencional (con sustancialmente menos bombo mediático tras cada logro, eso sí).


Poco útil, estratosféricamente más caro y potencialmente muy arriesgado. No sé cómo lo ves tú, Juan José. Espero no haberme emocionado mucho y que esto se haya convertido en un tocho indigerible.

Un saludo y gracias por plantear estas dudas. Espero tu respuesta”.


Esta fue mi respuesta:

“Hola, Gabriela:

Muchas gracias por escribirme.  Como le dije a Abel, yo no soy ningún experto en este tema.  De todas formas, paso a comentar la información que me transmites.

En primer lugar englobas el uso de los transgénicos dentro de los cultivos ‘industriales’ (y no tengo claro a qué te refieres con eso).  ¿Por qué no se pueden usar semillas no transgénicas en cultivos ‘no industriales’?  Me parece interesante la ‘agroecología’ que mencionas (no la conocía), pero no entiendo por qué tiene que ser incompatible con la técnica de los transgénicos.

Haces referencia a que el maíz MON810 (del que ya caducó su patente, ¿no?) ha causado ‘tremendos problemas’.  ¿Cuáles?  ¿Ha muerto alguien?  Recuerdo que la mal llamada ‘crisis del pepino’ produjo la muerte de al menos 32 personas en Alemania por el consumo de brotes de semillas ecológicos, y me parece que nadie ha pedido la prohibición del consumo de productos ecológicos en general.

El tema de las patentes también me parece interesante, pero estábamos hablando de ciencia y tecnología, ¿no?  Si el problema es el sistema de patentes, luchemos contra él, no contra la tecnología en sí.  Además, hay transgénicos de dominio público y otros cuya patente ha caducado.  Y si hay métodos mejores que la transgénesis, bienvenidos sean.  Sobre este tema me gustó el siguiente artículo de Txema Campillo: Transgénicos: pajas, vigas y adaptaciones.

Sobre el tema de las multinacionales, vuelvo a mandarte esta lista de transgénicos no desarrollados por multinacionales.  De todas formas, creo que es un problema independiente: luchemos contra el sistema de desarrollo actual, no contra la tecnología en sí.  Y me parece que se le da a Monsanto un poder que realmente no tiene: no echemos a los transgénicos la culpa de problemas que afectan a la agricultura en general.

Y terminando: alguna ventaja tendrán que tener los transgénicos cuando cada vez se siembran más (donde la legislación les deja).  No creo que los agricultores sean tontos y siembren semillas menos productivas que las no transgénicas.  Casi todo el pienso que come nuestro ganado es transgénico desde hace mucho.  Por supuesto no sembrado en España, porque no se puede.  Y no ha habido ningún problema.  Y eso por no hablar de usos de los transgénicos en otros campos como la medicina.

Así que vuelvo a preguntar: ¿conoces alguna asociación ecologista que defienda un aprovechamiento sensato de los transgénicos?

Un saludo cordial,

Juan José López, profesor de matemáticas”.


Y esta fue la réplica de Gabriela:

“Hola Juan José,

El concepto de agricultura industrial se refiere habitualmente al tipo de agricultura surgido después de la Revolución Verde, basado en grandes superficies manejadas por una sola persona, gracias a la ayuda de distintos tipos de insumos dependientes de la energía fósil. Antes de tener disponibles estos insumos, cada territorio utilizaba soluciones adaptadas a su entorno (por ejemplo, en cada lugar las semillas se habían adaptado al tipo de suelo local). Al comenzar a utilizar insumos químicos, una misma solución (evidentemente estoy simplificando, pero digamos un rango estrecho de soluciones) podían aplicarse a todo el mundo, estandarizando los cultivos (por ejemplo, utilizando fertilizantes de síntesis que permiten cultivar las mismas semillas en cualquier lugar del mundo). En una situación de escasez de recursos y energía, estas soluciones dejan de poder utilizarse. La ingeniería genética comprende una serie de técnicas, pero todas tienen en común necesitar una gran inversión de recursos, significativamente más que la mejora convencional. Es por esto que se generan variedades de forma centralizada, y luego se adaptan a las distintas zonas estandarizándolas mediante la utilización de insumos. Nunca he visto a nadie proponer un modelo de producción agroecológica que incorpore la utilización de transgénicos, y no se me ocurre cómo podría funcionar.

Estábamos hablando de ciencia y tecnología, pero cuando te hablé de patentes fue para expresar mi idea de que comercializar un transgénico no compensaría desde un punto de vista estatal (aquí ya no estamos hablando de ciencia, sino de inversiones y amortización de los recursos empleados). No he revisado tu mapa caso por caso, pero identifico algunos en los que sí que han intervenido multinacionales (Monsanto con el brinjal Bt en India y Bangladesh, Dupont-Pioneer en Cuba). Podemos imaginar escenarios en los que la realidad fuese de otra manera, pero la realidad es que ahora mismo el desarrollo de aplicaciones comerciales de la ingeniería genética está absolutamente dominado por las multinacionales. Como te comentaba en mi anterior correo, la transición a un modelo diferente requeriría reformularnos de nuevo algunas preguntas importantes.

Los cultivos Bt en general y el maíz Bt en particular han creado distintos tipos de problemas. No sé si ha muerto alguien o no, porque los datos que existen no son suficientes para determinar algo así (tampoco creo que tenga que morirse alguien para que algo resulte problemático). Me refería más bien a problemas agronómicos y ambientales, como son los daños a plagas no objetivo, la aparición de plagas secundarias o la obligatoria complementariedad con insecticidas sobre cuyas consecuencias negativas cada vez aparecen más datos (caso de los neonicotinoides). No son problemas debidos a un escándalo alimentario concreto (como sí fue, por ejemplo, el del Starlink, que fue retirado pero no llevó tampoco a la prohibición de todos los transgénicos), sino problemas transversales atribuibles al uso de todo un tipo de eventos (los Bt).

Preguntarse el porqué de la expansión de estos cultivos tampoco es un aspecto puramente científico, ni puramente agronómico, sino que se mezcla con aspectos políticos y económicos con los que yo solamente podría especular. Los agricultores (aquellos que sobrevivieron y no tuvieron que dejarlo al no poder subir de escala) también participaron en la expansión del uso de agroquímicos que, se ha sabido más tarde, estaban haciendo mucho más daño a su producción de lo que la estaban beneficiando.  

La respuesta a tu pregunta es que sí, la gran mayoría de asociaciones ecologistas defiende un aprovechamiento sensato de los transgénicos, es decir, la utilización de organismos transgénicos en uso confinado industrial y de investigación. El uso no confinado tendrá que esperar al menos a que conozcamos lo suficiente sobre el funcionamiento de los organismos vivos como para poder evaluar las consecuencias de nuestras acciones antes de ponerlas en marcha, en vez de experimentar como estamos haciendo con dinámicas de las que dependemos para seguir vivos y andar apagando fuegos cada vez que nos damos cuenta de que hemos pifiado.

Un saludo!”


Ahí se quedó el debate.  Me faltaban conocimientos, datos y tiempo para seguir.  ¿Qué pensáis?  ¿Cómo hubierais continuado?  ¿Os han convencido los argumentos antitransgénicos de Ecologistas en Acción?  A mí sinceramente, no.  Pero ha habido un debate serio y se agradece, porque, en general, parece que la mayoría de los que se autodenominan ecologistas no saben mucho sobre lo que están hablando y piensan en los transgénicos como un cristiano en el diablo.

Si no hay ninguna asociación ecologista que defienda un aprovechamiento sensato de los transgénicos, habrá que crearla.  ¿Qué tal ‘Ecología y Ciencia’?


Actualización:

Después de colgar el artículo en Twitter me ha contestado el gran J. M. Mulet y me ha enviado sus comentarios al último correo electrónico de Gabriela.  Repito a continuación el último correo de Gabriela con los añadidos de Mulet intercalados:

“Hola Juan José,

El concepto de agricultura industrial se refiere habitualmente al tipo de agricultura surgido después de la Revolución Verde, basado en grandes superficies manejadas por una sola persona, gracias a la ayuda de distintos tipos de insumos dependientes de la energía fósil.

Depende.  Es cierto que la síntesis de fertilizantes nitrogenados requiere gran cantidad de energía, que puede ser fósil o puede ser renovable.  De hecho, si la energía renovable es ya una alternativa real como decís vosotros, la síntesis de estos insumos ya se puede hacer a partir de energías renovables.  El ciclo de Haber-Bosch requiere de energía, pero no necesariamente de petróleo.

Antes de tener disponibles estos insumos, cada territorio utilizaba soluciones adaptadas a su entorno (por ejemplo, en cada lugar las semillas se habían adaptado al tipo de suelo local).

Creo que no es cierto del todo.  Los tomates, las patatas y los pimientos vinieron de América y ya eran cultivos globales antes de la revolución verde.  Otro pequeño detalle es que esta agricultura de subsistencia era muy poco efectiva, muy contaminante y las hambrunas eran recurrentes.  Gracias a los fertilizantes se pudo duplicar la producción de cereales y que mucha más gente comiera.  De hecho el hambre está disminuyendo en los últimos años por el uso de fertilizantes y mira por donde, transgénicos.

Al comenzar a utilizar insumos químicos, una misma solución (evidentemente estoy simplificando, pero digamos un rango estrecho de soluciones) podían aplicarse a todo el mundo, estandarizando los cultivos (por ejemplo, utilizando fertilizantes de síntesis que permiten cultivar las mismas semillas en cualquier lugar del mundo).

Eso antes y ahora.  Patatas había en todo el mundo en el siglo XIX.  No veo cuál es el punto, pero si el problema es que todo el mundo tenga acceso a los mejores cultivos, me parece bien.  Más globalizador es internet y bien que lo utilizáis.

En una situación de escasez de recursos y energía, estas soluciones dejan de poder utilizarse.

Al contrario.  Si tienes semillas modificadas que necesitan menos agua optimizas los recursos.  Por cierto, parece que no os habéis enterado que desde el año 2010 se comercializa un maíz resistente a sequía.

La ingeniería genética comprende una serie de técnicas, pero todas tienen en común necesitar una gran inversión de recursos, significativamente más que la mejora convencional.

Mentira.  Para empezar es incuso posible llegar al mismo producto final utilizando ingeniería genética o mejora convencional.  Por ejemplo, el césped resistente a glifosato que se comercializa en Europa por no ser OGM.  Por como está redactada la frase no acabo de entender si te refieres al producto final o a la investigación que se requiere para desarrollar el producto, pero en ambos casos la frase sigue siendo mentira.  La mejora genética clásica necesita muchos más recursos por el tiempo y la superficie (lo de cruzar y segregar es lento y tedioso).  Respecto al producto final depende, el maíz Bt mismo requiere menos insecticida que el convencional.

Es por esto que se generan variedades de forma centralizada, y luego se adaptan a las distintas zonas estandarizándolas mediante la utilización de insumos.

También se cruzan con variedades locales para mejorar la adaptación.  Esto es lo que ahora mismo están haciendo con el arroz dorado.

Nunca he visto a nadie proponer un modelo de producción agroecológica que incorpore la utilización de transgénicos, y no se me ocurre cómo podría funcionar.

No es tan difícil.  Haces un OGM que no necesite insecticida.  Te ahorras el uso de productos químicos, más el uso de tractores para pulverizarlos, con el consiguiente ahorro de gasoil y de emisiones de CO2.  La huella ecológica del producto final es menor, ¿no?

Estábamos hablando de ciencia y tecnología, pero cuando te hablé de patentes fue para expresar mi idea de que comercializar un transgénico no compensaría desde un punto de vista estatal

Los no transgénicos también están patentados y se utilizan en agricultura ecológica. 

(aquí ya no estamos hablando de ciencia, sino de inversiones y amortización de los recursos empleados). No he revisado tu mapa caso por caso, pero identifico algunos en los que sí que han intervenido multinacionales (Monsanto con el brinjal Bt en India y Bangladesh, Dupont-Pioneer en Cuba).

Si han intervenido multinacionales pero han cedido los derechos y las patentes, ¿cuál es el problema?  Sigo viendo raro que aquí esgrimáis lo de las patentes y las multinacionales y en cambio se vendan productos ecológicos propiedad de multinacionales y no digáis nada.

Podemos imaginar escenarios en los que la realidad fuese de otra manera, pero la realidad es que ahora mismo el desarrollo de aplicaciones comerciales de la ingeniería genética está absolutamente dominado por las multinacionales.

Y esto es en gran medida por culpa vuestra, ya que la oposición a los OGM ha obligado a endurecer los controles y el precio se ha disparado, con lo que todas las empresas pequeñas han desaparecido.  Un ejemplo es el trigo apto para celiacos desarrollado por el CSIC en Córdoba, que han tenido que vender los derechos a una multinacional americana.  Por cierto, sigo insisitiendo que cuando esas mismas multinacionales desarrollan semillas no OGM que se utilizan en el mercado ecológico, no decís nada, por ejemplo, el guisante rondo, el tomate kumato...

Como te comentaba en mi anterior correo, la transición a un modelo diferente requeriría reformularnos de nuevo algunas preguntas importantes.

Bueno, pero mientras tú te reformulas las preguntas la gente tiene hambre y la producción agrícola tiene que seguir.  Por cierto, los OGM han sido la tecnología agraria que más rápida implantación ha tenido.

Los cultivos Bt en general y el maíz Bt en particular han creado distintos tipos de problemas.

No sé a cuál te refieres.  Y no será muy grave puesto que la superficie sigue creciendo cada año.

No sé si ha muerto alguien o no, porque los datos que existen no son suficientes para determinar algo así (tampoco creo que tenga que morirse alguien para que algo resulte problemático).

Obviamente una tecnología agrícola tóxica no podría comercializarse.  Ese problema lo tuvimos con la agricultura ecológica con la crisis del 2011 (47 muertos y 4000 hospitalizados), pero sorprendentemente si os preocupa la salud no dijisteis nada de este problema objetivamente mucho más grave.

Me refería más bien a problemas agronómicos y ambientales, como son los daños a plagas no objetivo, la aparición de plagas secundarias o la obligatoria complementariedad con insecticidas sobre cuyas consecuencias negativas cada vez aparecen más datos (caso de los neonicotinoides).

Mejor complementariedad que obligatoriedad ¿no?  Un Bt ahorra insecticida y en todo caso lo utilizas si hay una plaga diferente al taladro; un no Bt estás obligado a ponerlo sí o sí.  Otro insecticida problemático es el Espinosad que se utiliza en agricultura ecológica y es tremendamente tóxico para las abejas.

No son problemas debidos a un escándalo alimentario concreto (como sí fue, por ejemplo, el del Starlink, que fue retirado pero no llevó tampoco a la prohibición de todos los transgénicos),

El starlink no causó ninguna muerte ni problema ambiental, simplemente se distribuyó sin estar autorizado. Vuelvo a recordarte los 47 muertos del 2011 sobre los que no habéis opinado.

sino problemas transversales atribuibles al uso de todo un tipo de eventos (los Bt).

Problemas que hoy por hoy no habéis sido capaces de encontrar.

Preguntarse el porqué de la expansión de estos cultivos tampoco es un aspecto puramente científico, ni puramente agronómico, sino que se mezcla con aspectos políticos y económicos con los que yo solamente podría especular.

Sí, no tengo duda de que estás especulando.

Los agricultores (aquellos que sobrevivieron y no tuvieron que dejarlo al no poder subir de escala) también participaron en la expansión del uso de agroquímicos que, se ha sabido más tarde, estaban haciendo mucho más daño a su producción de lo que la estaban beneficiando.  

Lo agricultores no son tontos.  Si las cifras de producción agrícola siguen subiendo sin aumentar proporcionalmente la cifra de suelo es que han sobrevivido, ¿no?  La India es el mayor productor mundial de algodón OGM, a pesar de la leyenda urbana del suicidio de los agricultores.

La respuesta a tu pregunta es que sí, la gran mayoría de asociaciones ecologistas defiende un aprovechamiento sensato de los transgénicos, es decir, la utilización de organismos transgénicos en uso confinado industrial y de investigación.

Un poco raro porque el slogan que utilizáis es «no quiero transgénicos» y también olvidáis el algodón que viene de un uso no confinado, pero que se utiliza en la ropa y los billetes de euro.  ¿Las camisetas que vendéis están hechos con algodón OGM?  ¿Habéis hecho los análisis? 

El uso no confinado tendrá que esperar al menos a que conozcamos lo suficiente sobre el funcionamiento de los organismos vivos como para poder evaluar las consecuencias de nuestras acciones antes de ponerlas en marcha, en vez de experimentar como estamos haciendo con dinámicas de las que dependemos para seguir vivos y andar apagando fuegos cada vez que nos damos cuenta de que hemos pifiado.

Vaya argumento pobre.  Se podría aplicar a cualquier variedad agrícola no OGM.  Por ejemplo, el kiwi se siembra en España desde el año 1986 y no pasó ninguna prueba.  Luego apareció gente alérgica al kiwi, pero nadie ha hablado de prohibirlo.

Un saludo!”


¡Muchas gracias, J. M. Mulet!

martes, 14 de julio de 2015

Atención personalizada mediante libro digital en el aula de informática con un desdoble de matemáticas

Durante este curso he realizado una experiencia didáctica novedosa en mi instituto: he trabajado en el aula de informática la asignatura de matemáticas con un grupo pequeño de alumnos de 2º de ESO.  Se trataba de una experiencia inspirada en las de José Antonio Salgueiro, Luis Miguel Iglesias y otra que realicé durante el curso 2010-2011.  En esta ocasión utilicé como recurso central las unidades didácticas interactivas del libro digital de 2º de ESO del proyecto EDAD, que afortunadamente acababan de ser adaptadas a DescartesJS, con lo cual funcionan perfectamente en cualquier dispositivo.

Adelanto que los resultados de esta experiencia no han sido muy satisfactorios.  Y eso que tenía grandes esperanzas y puse un gran empeño.  Básicamente, las ideas con las que afrontaba el proyecto eran las siguientes:
  • Grupo pequeño de un máximo de 15 alumnos, formado por alumnos de tres grupos distintos de 2º de ESO que presentan problemas generales de aprovechamiento académico.
  • Trabajo diario mediante libro digital en el aula de informática, con el objetivo de que cada alumno avance a su ritmo mediante el apoyo de las unidades interactivas y la atención personalizada del profesor.
  • Fomento de la autonomía y de la responsabilidad del alumno en su aprendizaje.
  • Para la evaluación valoré, sobre todo, la realización del cuaderno de trabajo impreso que acompaña a cada unidad (aquí la asignación del cuaderno de la unidad 8) y el examen, que consistía en la realización de la autoevaluación que aparece al final de cada unidad (aquí la asignación del examen de la unidad 8).  Es decir, el alumno trabajaba a su ritmo las actividades de la unidad, usando como guía su cuaderno de trabajo y, cuando lo ha realizado adecuadamente, se prepara para llevar a cabo el examen el día que prefiera.  Además, el examen se podía repetir las veces que hiciera falta para aprobar.  La calificación final la calculé de función del porcentaje de los contenidos de 2º de ESO de los cuales había sido evaluado el alumno.
  • Como plataforma educativa utilicé Edmodo, que es realmente fácil y amigable y con la cual ya estaba familiarizado.  No tiene la potencia de Moodle, pero para lo que necesitaba era suficiente.  Podéis echar un vistazo a la página pública del grupo en Edmodo.

Al empezar el curso me di cuenta de lo más difícil: era muy complicado conseguir que estos alumnos se pusieran a trabajar matemáticas.  Eran años de fracaso general en nuestro sistema educativo y, en particular, en esta asignatura.  Los cuadernos de trabajo de los libros digitales del proyecto EDAD ayudan a seguir un ritmo adecuado al alumno que tiene una buena comprensión lectora y que muestra interés, pero estos chicos se cansaban enseguida; de hecho, muchas veces no traían el cuaderno de trabajo.  Intenté animar las sesiones con recursos diversos: vídeos, noticias sobre ciencia, páginas interactivas, actividades opcionales...  El resultado fue muy irregular, con graves problemas de comportamiento incluidos.

En cuanto a resultados, solo un alumno aprobado con un 5.  Otro obtuvo un 4 y podría haber aprobado si se hubiera centrado un poco más.  Una alumna solía trabajar pero se atascó en las primeras unidades y no conseguí que las superase a pesar de que le proporcioné material extra de repaso.  El resto trabajó alguna unidad que otra, pero sobre todo se dedicó a practicar con juegos de operaciones matemáticas.  Por supuesto que intenté convencerles por las buenas y por las malas, hablando con ellos, con sus padres y con los jefes de estudios y tutores, pero, en general, no lo logré.  De los 15 alumnos que tuve en general (hubo algunos cambios en los desdobles), tres dejaron de venir al instituto, dos tenían problemas de absentismo, todos menos uno suspendieron al menos 6 asignaturas y muchos están intentando entrar en un ciclo formativo de formación profesional básica.

¿Qué ha sucedido entonces?  ¿Da igual cómo trabajes con este tipo de jóvenes?  ¿Habrá que ‘reiniciarlos’ de alguna forma como indica este profesor de formación profesional básica?  Está claro que dar autonomía sin una motivación clara no ha servido.  Si tuviera que enfrentarme otra vez a un grupo de alumnos parecidos intentaría apelar a sus deseos y centrarlos en actividades prácticas relacionadas con las matemáticas, ¡pero sería muy difícil y llevaría mucho trabajo!  Además, obligaría a poner los contenidos y los estándares de aprendizaje en segundo plano.  ¿O no?  ¿Qué haríais vosotros?

miércoles, 8 de julio de 2015

Sigo trabajando demasiado

Este curso ha sido agotador: 21 horas lectivas, coordinador TIC y tutor de un curso de 1º de ESO.  ¿Consecuencia?  No siento que haya sido ni buen coordinador TIC ni buen tutor.  Porque, si alguien no lo sabe, para cumplir con estas responsabilidades hace falta tiempo.  Ha habido un montón de tareas durante este curso que no he hecho o que he realizado de forma chapucera porque no llegaba.  Y eso que sigo dedicando a mi trabajo muchas horas.  Posiblemente, más de 50 horas a la semana.  Pero uno no puede dedicar su vida solo a trabajar y tiene que llegar a una ‘solución de compromiso’ en cuanto al número de horas asumible.  Así que por el camino han quedado ideas para mejorar el instituto que tendrán que esperar y, sobre todo, alumnos a los que no he llegado y que no pueden esperar.

En cuanto a mi trabajo como profesor de matemáticas, ha sido parecido al curso pasado.  Todavía sigo usando Edmodo como apoyo a mis clases.  Tiene la ventaja de su facilidad e inmediatez, pero todo el trabajo que he realizado durante este curso es difícilmente accesible por otros compañeros.  De todas formas, mis páginas y carpetas públicas siguen estando aquí.

Si alguien ya lo ha olvidado, hubo un tiempo en el que los profesores teníamos 18 horas lectivas y en el que el coordinador TIC disfrutaba de una reducción de dichas horas lectivas para poder llevar a cabo su labor.  Es decir, los recortes en la educación pública siguen vigentes.  Y esto contrasta con el reciente anuncio del gobierno de una rebaja fiscal a partir del 1 de julio.  Si ya tenemos bastante dinero como para rebajar los impuestos, ¿no hubiera sido mejor revertir los recortes en la enseñanza pública?